Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda

Según una versión de la leyenda, tras alzarse como el Rey de Bretaña, Arturo fundó su corte en Camelot y se casó con Ginebra, la hija del rey de Leodegrance, quien gobernaba las tierras de Cameilard. Con motivo de su boda, este monarca le regaló una gran mesa redonda de 150 plazas. En torno a ella se fundó la Orden de los Caballeros de la Mesa Redonda. Allí se sentaron los mejores guerreros de su época junto a Arturo y Merlín para discutir sobre los asuntos más cruciales de la seguridad del reino y sobre la búsqueda del famoso Santo Grial, la copa que Cristo usó en la Última Cena.

La importancia de su forma circular consistía en que nadie se alzaría como más importante que el otro. Sin presidirla, Arturo solía sentarse también al azar para evitar que los lugares a su lado fueran privilegiados. Sólo había un ‘asiento peligroso’, reservado únicamente para aquel que hallara el cáliz legendario.

Caballeros de la Mesa Redonda y el Grial

Caballeros de la Mesa RedondaCasi cada caballero de la Orden tiene su propia leyenda, muchas relacionadas con sus aventuras para conseguir el Grial. Merlín le encargó a Arturo encontrarlo, así que él envió a sus caballeros por todo el mundo. Lancelot, Gauvain, Perceval, Galahad, Tristán, Gaheris; son sólo algunos de los conocidos como los Doce Grandes, los más grandes caballeros de Bretaña, que forjaron su propio nombre para la posteridad.