Leyenda de la casa de los perros

Todo comenzó cuando Don Jesús Flores, un comerciante millonario de café, oriundo de la ciudad de Guadalajara, se sentía muy solo, vivía en una mansión que muy pronto fue ocupada por una joven, cincuenta años más joven que él, con quien contrajo matrimonio en el año de 1976. Ana, era la menor de tres hijas de una viuda, y la madre sin pensarlo dos veces aconsejó a su hija para que se casara con el señor que nunca tuvo hijos.

Muy pronto ella se mudó a la gran casa y empezó a decorarla con sus estrafalarios gustos; mandó a traer de Nueva York, dos esculturas de perros con los cuales adornó las esquinas superiores de la casa. El matrimonio todavía era aparentemente feliz, hasta que Don Jesús contrató a un mayordomo que era aproximadamente de la misma edad de Ana, de nombre José Cuervo.

Leyenda de la casa de los perrosMuy pronto, hubo una atracción física inmediata entre ambos jóvenes, sin embargo, el señor Flores, nunca se percató de la situación ya que José era de suma confianza para él, sin embargo, si lo hicieron la gente del pueblo, quienes siempre comentaban sobre los recónditos amoríos de ellos en la misma casa de Don Jesús.

Un día Don Jesús Flores amaneció sin vida en su propia casa y fue allí donde se empezó a correr aún más el rumor, de que fue un plan ideado por Ana y José de envenenarlo, no obstante, nunca hubieron pruebas de ello.

De cualquier forma, se justifica entonces, los murmullos de los chismosos, ya que en breves meses, después de la muerte de Don Jesús, la pareja de jóvenes, anunciaban su boda, en efecto, el pueblo de Guadalajara ya se estaba preparando para acudir a dicho evento pero semanas antes de que ocurriera, se empezaron a sentir actividades paranormales en la casa de los perros. Tanto, fue así que Ana y José tuvieron que huir despavoridos porque el fantasma de Don Jesús hacía imposible la estancia de la pareja.

la casa de los perrosNunca se supo a ciencia cierta si hubo boda o no, lo cierto es que se fueron de Guadalajara con todas las pertenencias que se pudieron llevar de la casa de los perros, la cual quedó abandonada por muchos años, incluso, las autoridades eclesiásticas, tuvieron que ofrecer misas para hacer que el alma de Don Jesús Flores descansara en paz.

Algo que pasó muchos años después. Actualmente, esta mansión ha servido hasta de museo de la ciudad de Guadalajara y de sede de periodismo de esta ciudad, por esta famosa leyenda de la casa de los perros.