Leyendas de Durango

Estas son las leyendas de Durango mas contadas de sus habitantes.
Leyenda del diablo en Semana Santa. Cuenta una leyenda de Durango que en abril de 1990, las personas de la localidad se olvidaron del verdadero sentido de la Semana Santa y decidieron entregarse a las fiestas que tenían lugar en discotecas y bares.

A su vez, en el pueblo vivía una joven muy hermosa, de nombre Josefina, quien tenía enamorados a todos los hombres que la conocían. Sin embargo, la joven no era ninguna tonta y disfrutaba ser objeto de deseo de muchos, aunque no era novia de ninguno.

Leyenda del diablo en Semana SantaLa noche del Viernes Santo, decidió asistir a una de las fiestas que darían en una de las discotecas. Todo el mundo en el lugar tenía sus ojos puestos en ella: su tez morena clara, sus ojos verdes como la esmeralda y su cuerpo bien proporcionado.

La joven entró en la pista de baile y enseguida un bailador se le acercó y la tomó como su pareja. Aunque no podía ver su rostro, parecía que supiera cualquier movimiento que la muchacha daría, por lo que la química era impresionante. Llamaron tanto la atención de los demás asistentes, que hicieron una rueda para darles espacio.

De repente, como si el hombre hubiese lanzado un hechizo grupal, inmovilizó a todas las personas que estaban dentro del local para que pudieran prestarle atención: en vez de dos pies, tenía una pata de gallo y una pezuña de cabra. Además, empezó a desprender un olor a azufre muy penetrante y desagradable.

En un santiamén, la joven terminó desmayada en el piso y en su espalda tenía un arañazo en carne viva. Nadie se dio cuenta de en qué momento el hombre salió del local hasta que escucharon su risa diabólica y el sonido de un auto arrancando a toda velocidad.

Leyenda del músico que le tocó al diablo. Cuenta una leyenda de Durango que Arturo Lugo, quien fuera un famoso director de orquesta de la localidad durante el siglo XX, se rehusaba a tocar en sitios de poca clase, como plazas o rancherías, pues no les consideraba sitios de su altura. Además, no ofrecía conciertos por menos de cierta cantidad de dinero, que era bastante alta.

Una noche bien entrada en la madrugada, sonó la puerta de su casa y el hombre se asustó, pero fue a ver quién era. Se trataba de un forastero muy alto, vestido de negro y muy misterioso, quien entró en la casa sin ser invitado. El hombre se quitó la capa y el sombrero y le dijo: “Me han dicho que su orquesta es la mejor. Por ello deseo contratarla para que toque en mi casa. En este papel encontrará la fecha y dirección del evento, y en este costal está su pago”.

Leyenda del músico que le tocó al diabloEl hombre no esperó a que Lugo respondiera y se fue. El director se quedó pasmado, recordando las leyendas que rondaban en Durango, que hablaban sobre un hombre que se aparecía de noche en las casas para llevarse a los pecadores al infierno. No obstante, al revisar el costal, estaba lleno de monedas oro.

Llegó el día de la fiesta y los músicos entraron en la casa. El hombre misterioso, ahora su anfitrión, se quitó una máscara que tenía puesta y, revelando su aterrador rostro, les dijo: “Permítanme presentarme. Me llamo Satanás, aunque por aquí me conocen como el diablo”.

En ese momento, la orquesta se dio cuenta de que los asistentes al evento eran criaturas muy extrañas y desagradables. De modo que se dieron cuenta de que estaban en el mismísimo infierno.

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